El sueño de la vida

La verdad absoluta, por ser inabarcable, se hace escurridiza. Es por esa razón que en ciertos temas – la existencia de Dios, el sentido de la vida, la importancia del propio ego, etc.- no deberíamos aplicar dogmas sino dejar que cada cual piense libremente aquello que le sea más útil para vivir en paz y armonía. El dogma se basa en la tradición, no en la razón.

Hay veces en la vida que olvidamos que todo es un juego  –quizás la vida no es un juego, pero me resulta más útil pensar que sí lo es- . Es posible que no lo percibas como tal, pero te aseguro que si te autosugestionas que lo es te será más sencillo navegar por ella.

Hay ciertos trucos mentales que nos ayudan a proseguir en el sendero de la felicidad. Uno de los trucos más antiguos que descubrieron los místicos para evitar el sufrimiento fue separarse de aquello que sufría. La conciencia de que algo estaba más allá del objeto que se dolía fue uno de los aciertos que llevó a la visualización del Ego. El ego es esa red de recuerdos, miedos y deseos que todos hallamos en nuestro interior y que muchas veces confundimos con nosotros mismos. Las distintas técnicas de meditación permiten un cierto alejamiento del ego.

Quizás alguna vez hayas tenido la suerte de estar despierto dentro de un sueño – un sueño lúcido-.  Los sueños son una inigualable fuente de sabiduría y experiencia. Es una pena la poca importancia que le damos hoy en día a la vida onírica.

En un sueño a menudo recuerdas la sensación de ser tu mismo pero aceptas un entorno extraño como normal. Es allí donde te das cuenta que lo que crees que es tan importante en tu vida diaria realmente no lo es tanto. No todo lo que crees que forma parte de tu ser realmente es parte de ti. Si existe algo de consciencia tras la defunción puede que sea algo parecido a esta conciencia desapegada que vives en un sueño.

Hace muchos años, cuando era un escéptico más, tuve la gran suerte de conocer a un maestro onírico. Era alguien con la capacidad innata de recordar los sueños, despertar dentro del sueño, hablar con diferentes entidades a voluntad, y de lograr ciertas capacidades (dentro del sueño) como el vuelo, la telepatía, etc.  Como el don de los sueños no era uno de los que los dioses me otorgaron al nacer, tuve que trabajar duro para conseguir una parte de los “poderes” que mi amigo dominaba a la perfección.

El primer paso que hice fue el de autosugestionarme que era posible recordar los sueños más a menudo, por lo que busqué técnicas que me ayudaran. La típica es la de los neo-gnósticos del inefable Samael Aun Weor. Su técnica es la clave SOL, Sujeto, Objeto, Lugar. Esta técnica consiste en recordar varias veces al día la clave.

S de Sujeto: ¿Quién soy?

O de Objeto:¿Qué hago?

L de Lugar: ¿Dónde estoy?

Al hacer estas preguntas a lo largo del día nos permite introducir esta clave en el mundo onírico. De esta forma en medio del sueño la clave nos asalta y al preguntarnos descubrimos que efectivamente estamos viviendo un sueño. Si tenemos la suerte de no despertar se abre un abanico de nuevas posibilidades de aprendizaje.

Gracias a estas prácticas fui aprendiendo bastantes trucos en los viajes oníricos. Hace años que no tengo una pesadilla, y de sufrir alguna, no tardo en transformarla en un sueño de aprendizaje, enfrontándome a demonios de la más variada índole.

A partir de lo que aprendí en los sueños me percaté que la realidad consensuada no es más que un sueño colectivo con sus propias normas. Aunque me repatee bastante el libro el Secreto, hay algo de “verdad” en él que fui incorporando a mi vida cotidiana. Podemos transformar nuestra vida cambiando las lentes con las que enfocamos los sucesos que nos ocurren a diario. Es más, a través de la visualización podemos enfocar nuevos caminos que parecían imposibles años atrás.

Actualmente estoy trabajando en una gran empresa en México, justo un mes después de acabarse mi paro en España, con lo que he podido viajar a un nuevo país, aprender de una nueva cultura mientras ahorro para continuar de aquí un par de años mi viaje físico o peregrinación. Nunca habría imaginado cumplir mis sueños de un modo tan evidente.  Aunque suene a locura, veo la mano de los dioses acompañándome a cada paso, guiándome y permitiendo seguir con la peregrinación que emprendí. Si no existen, soy feliz pensando que sí. Si existen, les doy  las gracias por todo lo que me ofrecen día a día.

Te doy las gracias también a ti que te tomas tu tiempo para visitar esta fogata y sentarte a compartir el calor del fuego a la luz de las estrellas.

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6 respuestas a El sueño de la vida

  1. Fer dijo:

    Agnóstiko acérrimo akompañado de la mano de los dioses a kada paso…

    Mmm…

    ¿Hereje entonces?

    Talué

    • daegorth dijo:

      Debo reconocer que hereje es una palabra que suena a música de violines en mis oidos…

      Aunque no suene tan bien supongo que quizás sería más creiente autosugestionado.

      Pero hereje me encanta… 😀

      Un abrazo.

  2. Manuel dijo:

    xi es lo que muchos hacemos y de manera especial yo, vivir mis sueños y ser lo que quiero en ellos, eso si mi DOS esta conmigo…………………….

    • daegorth dijo:

      Hola Manuel,

      Me alegra mucho que sigas tus sueños y sientas que Dios está a tu lado. Ese pensamiento u otros similares son los que me han ayudado a hacer los grandes saltos que debía hacer en mi vida. La fe, autosugestión o no, es una gran aliada para enfrentar los miedos y lo bloqueos.

      Un abrazo.

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