Camino de Santiago (Introducción)

Teniendo en cuenta el nombre que elegí para el blog, creo que ya empieza a ser hora de relatar las experiencias vividas durante el peregrinaje que hice a Santiago de Compostela, aunque no llegué ni remotamente a acercarme al final del recorrido oficial.

En el mes de noviembre de 2009 empecé a planear hacer el camino de Santiago durante el verano de 2010. En esos momentos desconocía que era un año Xacobeo, es decir que el día de san Jaime caía en domingo. Como has podido ver en otros posts no soy ni cristiano ni católico, pero el camino hacia Finisterre me llamaba poderosamente.

Las circunstancias se juntaron para poder emprender el camino antes de lo previsto, puesto que me encontraba en paro y el dinero de mi cartera disminuía día a día. En esa época estudiaba quiromasaje en una escuela de Barcelona, a la vez que ganaba una pequeña cantidad por ofrecer reflexoterapia a domicilio. El título de reflexoterapeuta me lo saqué al cabo de un año de regresar de mi primer viaje iniciático a las tierras de Perú y Bolivia. La energía de ese viaje transformó mi visión de la vida y del mundo, y me impelió hacia el estudio de las terapias alternativas. Os enlazo el fotolog que hice, aunque está escrito en mi lengua, el catalán.

http://www.fotolog.com/daegorth/36114496

Hablé con los profesores sobre mis problemas económicos y les propuse que me dejaran seguir estudiando hasta el momento de emprender la peregrinación. Nunca antes en los 30 años de enseñanza en dicha escuela se permitió a nadie estudiar sin pagar la cuota requerida, pero los dioses y la buena voluntad de los directores de la academia permitieron que siguiera aprendiendo y practicando ese arte hasta el mes de marzo.

Si hubiera esperado más tiempo no habría tenido el capital mínimo necesario para emprender el viaje ni para mantenerme en él. En el mes de febrero ya tenía muy claro que como muy tarde en abril empezaría , de manera que traté de prepararme caminando cada día unos pocos kilómetros por la sierra de Collserola. Mientras me preparaba iba pensando muy seriamente que era lo que me haría falta en dicha expedición. Indagué en varias webs de peregrinos pero no quería planificar más de la cuenta, ya que quería vivir al máximo la experiencia y me parecía que si estudiaba demasiado antes de aventurarme  perdería oportunidades de aprendizaje experiencial.

Leí algunos libros sobre el origen del Camino en el medioevo, y sobre la leyenda alrededor de San Jaime. La verdad es que la idea de que la tumba del apóstol radicara en Compostela después de que su cadáver fuera traído por las olas en una embarcación de piedra se me hacía demasiado fantasiosa. La versión que popularizó Sánchez Dragó sobre la tumba de un importante predicador gnóstico del siglo cuarto me agradaba bastante más. El predicador Prisciliano evangelizó a muchos paganos del centro y del noroeste de la península a raíz de no prohibir los ritos locales sino transformándolos en parte de un pseudorito cristiano. Pero el éxito evagelizador no le sirvió más que para levantar envidias de los obispos católicos que lo condenaron a muerte por hereje en Burdeos. Se dice que sus seguidores transportaron el cuerpo sin vida hasta Finisterre, la tierra donde su evangelio prosperó más, dando origen al camino.

Sabía que quería peregrinar porque el corazón me lo pedía cada día con más intensidad, pero no tenía muy claro el porqué. No podía ser para exculpar mis pecados puesto que no creía en el pecado sino en el error, así que sólo debía ser para confirmarme algo sobre el poder. ¿Qué poder? El poder de elegir donde te llevan tus pasos y de elegir a que ritmo te llevan. Vivimos en un mundo donde hay mil agentes externos a nosotros que nos dicen cada día hacia donde debemos dirigirnos y como hacerlo. El camino me enseñó que el poder de elección está en nosotros si aprendemos a sentirlo. Pero no quiero avanzar acontecimientos.

Teniendo en cuenta que terminé el camino donde la mayor parte de los peregrinos lo empiezan, no estoy muy seguro que pueda decir que hice mi peregrinaje por el camino de Santiago. Sí sé que hice un peregrinaje desde mi casa cerca de Barcelona hasta la iglesia templaria de planta octogonal de Eunate en Obanos, así que lo podría llamar a mi peregrinación: el Camino de Eunate.

Recorrí más de 600 kilómetros a pie en solitario, crucé ríos, subí varios puertos de 2000 metros, viví calores intensos, fríos, lluvias torrenciales, nieblas y nevadas. Descubrí los paisajes más maravillosos que nunca había visto por mis tierras y sentí el amor de los dioses, los hombres y los animales. Fui uno con el camino, y la libertad que sentí no la borrarán los oscuros tentáculos de Babilonia. Entendí que cualquier camino se empieza por el primer paso, y que a éste lo sigue un segundo, hasta recorrer toda la senda. Aprendí la diferencia entre la necesidad y la comodidad, y todo eso lo viví en sólo los 40 días más intensos de mi vida.

Espero que puedas acompañarme en este relato que hoy empieza, mientras brindamos con buen vino y comemos una buena rebanada de pan con queso delante de la hoguera.

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12 respuestas a Camino de Santiago (Introducción)

  1. Fraggle. dijo:

    Pues ya me estoy poniendo la mochila. Yo también salgo desde Collserola.

    • daegorth dijo:

      Hola Fraggle! Bienvenida a la hoguera de los caminantes. 😉

      Me alegra mucho que emprendas este camino desde casa, a la vieja usanza. Te aseguro que será una experiencia inolvidable. ¿Cuando tienes pensado salir? Sea como sea espero que este blog te sirva de un poco de ayuda en tu aventura.

      ¡Ultreia caminante! Recibe un cordial abrazo, peregrina.

      • Fraggle. dijo:

        ¡no salgo físicamente! (de momento) ya quisiera yo. La mochila es imaginaria, me conformo con empezar desde tu blog, que lo leo con vistas a Collserola. Eeeso quería decir.

  2. Fer dijo:

    …¿y kómo resistirse?…sigue, sigue…

    Talué&porfavor…

  3. Cesar Quintero dijo:

    Y yo creo que ese camino aún no lo terminas, estimado Jordi.

    Muchas veces emprendemos busquedas y recorridos (algunas veces interiores) inciertos tratando tal vez de encontrarle algún sentido a la vida. Perderse para encontrarse.

    Pues salúd por el camino de Eunate, que como te lo he dicho no lo haz terminado, y te ha traido aqui.

    Felicidades Caminante!

    • daegorth dijo:

      El camino me ha traído hasta Guadalajara, compañero, pero como bien dices sigue día a día. Sin embargo en la espiral materialista que vivimos en la ciudad el camino parece difuminarse. Es por esta razón que por mucho que cobremos, y las muchas posibilidades de promoción que tenemos en Dell no deseo quedar atrapado en la telaraña del dinero.
      Por eso me puse la frontera de un mínimo de un año (para poder ahorrar) hasta un máximo de 5 (para no engancharme demasiado a la vida material).
      La felicidad va muy acompañada de la sensación de libertad, y trabajando por cuenta ajena (se cobre lo que se cobre) esa libertad siempre se vera reducida.

      Un abrazo caminante, y gracias por visitar la hoguera de vez en cuando! 😉

  4. Pingback: EL CAMINO DEL PEREGRINO HASTA EUNATE | Chemin c'est tout

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