La ceremonia de jicurito -Peyote-

Ahora que ya he dormido unas cuantas horas puedo empezar a narrar la gran experiencia que viví ayer en el Temazcal de los Pozos, a unos cincuenta kilómetros de Guadalajara. Después de medio año viviendo en México, el espíritu del Jicurito me llamó, y acudí decido a su llamada. En el temazcal de hace dos semanas me propusieron participar en la ceremonia de este sábado. Al principio me resistía a la idea ya que quería hacer mi peregrinaje al norte para poder encontrar yo mismo el cactus sagrado en la zona de Real de Catorce. Pero todas las señales me mandaban hacia el sur, no al norte… Consulté a través de la meditación a los espíritus de mi interior cual era el camino a seguir, hasta percibir claramente que esta ceremonia era la adecuada para mi iniciación en la nueva senda espiritual que me había trazado.

Lejos de decepcionarme, la ceremonia supuso un antes y un después en mi visión de la fe y las conexiones con los dioses y el cosmos. Una gran amiga,  -en sólo un mes de amistad- nos llevó tanto a uno de los ancianos, Ramón, como a mí,  a la sagrada ceremonia en su bochito. Bochos o bochitos es como aquí llaman a los wolkswagen escarabajo. Primero fuimos a comprar el agua y las frutas para comer y beber al final de la ceremonia y después emprendimos carretera hacia Los Pozos. Al cabo de media hora tomamos un desvío a una carretera  secundaria hasta llegar al pueblo. En el pueblo compramos las veladoras – un vaso con una vela-, y Ramón nos propuso comer unos tacos. Le pregunté si podíamos comer carne antes de la ceremonia, y me dijo que nos ayudaría a aguantar mejor la toma de Peyote. Una vez cenados conducimos hasta un camino de tierra que donde nos esperaban otros compañeros de viaje.

El terreno es en medio de unos árboles donde los ancianos, hace más de quince años siguieron las indicaciones de su maestro marakame –de los huicholes- para encontrar el sitio indicado para crear un temazcal permanente, en conexión con el movimiento regenerador cultural que está viviendo México en estos días. Con una vara tipo zahorí, así como la familia nahua de los mexicas encontraron el emplazamiento para Ciudad de México, los ancianos encontraron este sagrado emplazamiento donde la vara se clavó en el suelo. Las piedras volcánicas de la zona son ideales para convertirse en abuelitas para los temazcales  y una anciana dríada en forma de un enorme árbol hueco hace de Guardiana del lugar. Los demás árboles más jóvenes crean un pequeño claro donde se excavaron los escalones del temazcal. Al lado del temazcal es donde el fuego sagrado se alza cada noche de ceremonia que calentará las abuelitas bendecidas con tabaco.

Saludamos a los presentes, que aun no habían encendido el fuego y se encontraban a oscuras con linternas, ya que ningún anciano había llegado aun y solo los ancianos pueden iuniciar el fuego o designar a los cuidadores del fuego durante la ceremonia. Ramón nos instó a recoger maderas que ya se habían apilado previamente en el bosquecito. Después con ayuda de las hojas secas que añadimos a la hoguera el fuego sagrado se volvió a prender. Estuvimos esperando al resto de compañeros y ancianos que fueron llegando en sus coches. Al cabo de dos horas llegó la camioneta donde Miguel, un anciano que me es muy querido acompañado por el jefe del clan del oso negro, su esposa y otros miembros del temazcal de Aguas Calientes. Tendría el honor de vivir una ceremonia guiado por el hermano Oso Negro, los dioses me seguían sonriendo y el universo seguía ofreciendo sus dádivas a este indigno peregrino. Junto a ellos no uno, sino dos marakames nos acompañarían para asegurarse que la ceremonia se desarrollaría correctamente con la complacencia de los espíritus guardianes.

Una vez se montó la mesa para preparar el jicurito, cargamos un costal de tabaco hacia el círculo de poder. Antes de empezar la ceremonia nos saumaron una a uno, a todos los participantes, con un inciensario de copal y nos sentamos alrededor de la hoguera. Después, el anciano del clan del Oso Negro fue relatando la historia de los ancianos – que por cierto no son viejos, sólo ancianos en conocimiento, ya que rondan los cincuenta – y de su lucha para ir rescatando los conocimientos de los nahua, junto a sus temazcales, peregrinaciones, danzas sagradas y relaciones con los abuelos y abuelas (plantas sagradas).  Después cada uno de los ancianos fue hablando de su relación con el sitio, entre ellos y sus experiencias varias desde que empezaron su senda espiritual.

Después se nombraron a dos cuidadores del fuego entre los guerreros que habían empezado el camino Rojo con los marakames huichol. Uno de los cuidadores fue elegido entre los compañeros de Aguas Calientes, Cipactli –cocodrilo en náhuatl-, mientras que el otro fue elegido entre los jóvenes de Guadalajara, Aguila Bella –por desgracia no recuerdo su nombre en  huichol-. Se nos pasó a cada uno de los presentes un hilo donde haríamos un nudo por cada pecado que hubiéramos cometido a nuestra consciencia y un nudo por cada relación pasada con nuestras respectivas ex-parejas para permitir que sus energías fluyeran libres. Junto a una mano de tabaco y un rezo echamos el hilo al fuego para liberar su energía.

Después, una vez preparado el jicurito, la esposa de Oso Negro nos fue obsequiando con unos rezos y con el primer pedacito de peyote. Nos lo pasó por la frente, por las muñecas, por el corazón y finalmente lo colocó en los labios. El sabor del peyote es fuerte y amargo, y su consistencia es carnosa, como un bistec. Hay que masticarlo manteniéndolo en los mofletes, como un hámster. Los rezos continuaron a lo largo de la noche, y el tambor sagrado fue pasado uno a uno a todos los participantes de la ceremonia para que pudieran tocar un ritmo –el ritmo del corazón de la Madre Tierra en sintonía con nuestros corazones- a la vez que alzaban un rezo al Gran Espíritu, a la Gran Madre, a los Guardianes y al resto de seres que nos acompañaban esa noche.

El fuego era el guardián que nos daba fuerzas y calor a lo largo de la noche. No ayudó, nos guió y se mantuvo fuerte gracias al impecable trabajo de los cuidadores. Después de la segunda ronda de Peyote ya se empezaba a sentir la distorsión típica de los enteógenos, aunque era más suave en su caída de la barrera entre el consciente y el inconsciente que otros. Era un viaje de unión de consciencias mediante los cantos que nos fueron hacer sentir como una sola familia.  No sé cuánto tiempo pasó cuando Águila Bella me indicó que me acercara con él a la mesa donde se encontraba el jicurito. El marakame, que no estaba en el círculo sino sentado al lado de la mesa les bendijo el peyote y lo tomaron. Me indicaron que le pidiera que me bendeciera mi pedacito, pero me daba un poco de reparo así que me lo comí sin bendición. Pero en este tercer pedacito descubrí el gran secreto, añadir chocolate al jicurito. El chocolate también es sagrado y su amargo sabor casa perfectamente con el jicurito, me hubiera gustado descubrirlo antes, pero así pude sentir el sabor en solitario del Venado.

A lo largo de la noche se hicieron muchos rezos, algunos acompañados por el cigarro sagrado que permitía hacer un rezo en voz alta. El rezo que más me impresionó fue el de las mujeres de poder, que en estado extático nos bendijeron a todos los presentes y al resto de la familia humana. Fue muy hermoso. La ceremonia se alargó hasta la salida del sol. Algunas personas ya se habían retirado a descansar, y los ancianos cerraron la ceremonia con sus consejos y bendiciones. Nos abrazamos cada uno de los participantes agradeciendo la mutua presencia y ayuda prestada y nos fuimos sentando en corritos hablando y compartiendo experiencias. Cipactli me enseño parte de la historia de los nahual, ya que él es el equivalente al bardo de los vikingos entre los del clan del Oso, un dibujante de las palabras. Su profesión de contador le hace la persona adecuada para ir recopilando los conocimientos tanto históricos como culturales de su cultura atropellada hace siglos por los invasores europeos. Águila Bella, antes de partir me hizo un presente en forma de cristal azul que llevaré siempre en mis viajes.

Muchos de los participantes se quedaron para el posterior Temazcal, pero ya en ese momento sabía que no participaría en él. Ayudé en el montaje pero en virtud de lo aprendido a lo largo de la noche sabía que mi limpieza debía venir del andar y no del sudar encerrándome en el vientre materno. Así pues comenté a los maestros que me iba a ir andando para empezar mi viaje desde el mismo momento de la iniciación. Los maestros aceptaron mi decisión, sobretodo me importaba Miguel, el cual era el responsable de correr el temazcal y no quería para nada que se ofendiera. Por el contrario, me bendijo para el futuro viaje y me roció con un perfume de hierbas que me ayudaría para abrir todos los caminos. La madre del clan del Oso, que vi claramente como la diosa había usado como avatar esa noche, me brindó con un puñado de copal, la resina sagrada, para poder bendecir lugares, eventos y personas. Brandon, un compañero italiano del temazcal de Aguas Calientes me brindó un poco de tabaco y un cigarro liado que prometí fumar en Machu Pichu o en el desierto de Ica, en recordatorio de ese día. Paty, la hermosa alma que me llevo al Temascal de Bailadores y los Pozos se despidió soltando alguna lágrima, lo cual agrietó la máscara de templanza que llevaba puesta. Después de recibir los regalos y bendiciones de todos me fui cabizbajo para no llorar abiertamente por la gran suerte que tenía al haber podido conocer a una familia tan mágica de la que aprendí tanto en tan poco tiempo y de la que ya me despedía para seguir mi rumbo de caminante del cielo.

Anduve unos dos quilómetros llevando la mochila, el saco de dormir, la manta y la tienda de campaña -que no llegué a usar- cuando apareció por la carretera la furgoneta de los compañeros de Aguas Calientes que me acercó a los Pozos, ya que habían mandado al chófer a comprar comida al pueblo. Una vez en el pueblo seguí andando hasta lo que pensaba que era la carretera por donde había venido, pero así como me ocurrió en el camino de Santiago tomé un rumbo distinto siguiendo mi instinto que me hacía siempre perderme hacia sitios interesantes. Aunque mi kin es caminante del cielo, mi signo en el calendario maya es la lechuza, motivo por el cual vi una descarada señal divina, cuando al cabo de cuatro quilómetros andando por la autovía me encontré al lado del arcén lo que me pareció un  halcón sin cabeza. No había señal de violencia ni sangre, por lo que me acerqué al animal para descubrir asombrado que se trataba de una lechuza. Saqué el tabaco y el copal, y hice un rezo a los dioses y los guardianes pidiendo por el espíritu de la lechuza. Mientras rezaba esparciendo el tabaco por su pecho y cabeza, me di cuenta que su espíritu me acompañará en este viaje iniciático. Después de quemar el copal y acomodar la lechuza en un tramo de hierba apartado de la carretera cogí, pidiendo permiso, varias de sus plumas, para recordar ese día maravilloso. A unos cincuenta metros encontré una caja abandonada de frutas y verduras que empezaban a pudrirse. Agarré las que me parecieron más sabrosas y volví a la lechuza para ofrecer a los espíritus esas viandas. Seguro de que el camino que había elegido estaba claramente bendecido por los dioses seguí andando.

Las dádivas de los dioses no acabaron aquí ya que después de haber recorrido siete quilómetros más unos amables jóvenes pararon su pick up junto a mí – ¡en la autovía! – y se ofrecieron llevarme hasta Guadalajara. Acepté de corazón, sabiendo que nada podía salir mal, agradeciendo a los dioses su amabilidad. La conexión con Aguas Calientes sigue siendo poderosa, puesto que los jóvenes eran de esa ciudad, evidentemente guiados por el espíritu del Oso Negro, que se sintió generoso con este imprudente caminante.

Me dejo muchas cosas en el tintero, pero este post ya se ha alargado más de lo necesario. Abrazo la nueva senda que recorro con el corazón en alto y a sabiendas que mi agnosticismo ya ha mudado hacia un gnosticismo desde hace tiempo. La búsqueda de la gnosis es lo que impulsa mis pasos y a ella dedico mi presente eterno. Deseo que puedas participar algún día de dicha senda o en cualquier otra que tu corazón indique. Siguiendo tu corazón tu felicidad aumentará día a día. ¡Brindo por ti, caminante! ¡Por nuestros caminos!¡Por todas nuestras relaciones!

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18 respuestas a La ceremonia de jicurito -Peyote-

  1. ReV Eyes dijo:

    me has hecho, por este orden:

    flipar, llorar, reir, flipar, llorar, flipar, reir

    • daegorth dijo:

      Gracias por tu comment ReV, no estaba muy convencido de haber transmitido la mágia que sentí. Suerte que eres sensible y ves más allá delas palabras. Gracias

      Un abrazo, hermano.

  2. Okoruna dijo:

    Aquí serás bien recibido, caminante.

  3. ReV Eyes dijo:

    Es un gran anfitrión, de eso no cabe duda

  4. Fraggle dijo:

    Te deseo lo mejor en tu camino. GRACIAS por compartirlo en este blog.

    • daegorth dijo:

      Gracias a vosotros por transmitirme tan buena energía para que pueda seguir en el camino. Nunca estoy solo porque vuestos espíritus rondan cerca. Todas las bendiciones para vosotros, lectores.

      Un sentido abrazo Fraggle, espero poder compartir un café contigo de regreso a la ciudad condal. Es maravilloso como en estos días conocemos desde la otra punta del mundo a personas tan afines que vivían a pocos kilómetros de casa.

  5. SIG dijo:

    Dios sabe que me gustaría tenerte cerca y poder escuchar de tí, tus relatos. Quizás un día se obrará ese encuentro. Yo así lo pido.
    Sabes que estos relatos tuyos son mil veces mejores que algunos que nos enchufan por TV,.??
    SIG,.. de Sigfried

    • daegorth dijo:

      Muchas gracias Sigfried! Es un honor que te pases por esta ermita. Siéntete siempre bienvenido. En un futuro “lejano” volveré por Catalunya, pero de momento sigo dando vueltas 😉

  6. Estrella voladora dijo:

    y ahora por dónde andás? me parece hermoso lo que escribiste, luminoso y sincero. que esa misma luz ilumine el camino de todxs.

  7. Rodrigo arcega dijo:

    donde se encuentra esactamente,sabes de algun contacto o como puedo llegar,estoy cerca.

    • daegorth dijo:

      Hace tres años que fui a la ceremonia, pregunta por la zona donde se hacen los temazcales, ve unas cuantas veces. Después se te abrirán las puertas a la ceremonia del jicurito. No debes ansiar el encuentro, hay que limpiarse y conectarse a través de los temazcales primero. Un fuerte abrazo!

  8. Sabrina CarrIzo dijo:

    Hola q bueno encontrarte! y saber q hay gente q comparte su experiencia, en unos dias asistire a una Ceremonia de Peyote (asi lo llaman aqui en mar del plata, Argentina) por primera vez y mi corazon esta espectante y ansioso, Gracias y un abrazo de luz…

  9. Andres ora dijo:

    Gracias por compartir tan hermoso viaje amigo, yo en estos días iré a Mexico en busca de mi camino, del cual en el mismo sé que obtendré la experiencia que el universo quiera regalarme, enviame muchas bendiciones para este viaje al igual que yo te envío muchas bendiciones para tus siguientes experiencias, un abrazo

  10. artofmindweb dijo:

    Muy buen relato. Este ultimo año he comenzado mi viaje espiritual. Soy de Mexico y he vivido 8 largos años fuera.. Es casi tiempo de regresar… Me dicen conecte con mis raíces… El jicurito me atrae mucho. Por donde empezar?

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