Adiós a Costa Rica

Te pido perdón por esta etapa de silencio digital. Hace un mes le dije adiós a Costa Rica y crucé la frontera de Panamá. En estos momentos me encuentro en Bocas del Toro, Panamá, disfrutando de la vida como nunca y trabajando con la danza de fuego. Localmente me llaman Fireman, aunque hace unos días llegó un auténtico maestro de danza de fuego, por lo que ahora le digo a la gente que me llame candelita man. Bueno, un segundo, que avanzo acontecimientos…

Creo que la historia se quedó en Costa Rica, en el hostel Pura Vida, cerca de Manuel Antonio. Trabajé durante dos semanas en el hostel y fuí fabricando aretes para el futuro. Debido a problemas de carácter y cargas de trabajo con el otro voluntario del hostel decidí cortar por lo sano y irme a Panamá cuando antes. Después de doce días sin haber podido visitar la playa de Manuel Antonio me fui caminando los seis quilómetros que me separaban de la playa… y me enamoré. Qué paisaje más hermoso! Hasta cinco islas se divisan desde la playa, donde una capa de selva llega hasta el mar. Las iguanas juguetean en una de las últimas rocas de la playa, y la arena está llena de corales, conchas, y caracolas. ¡Abundancia de material gratuíto de artesanía! A la vuelta de la playa conocí a Rasta, quizás una de las personas que más me han ayudado sin llegar a conocerme aún. Estuve hablando con este artesano de la vieja escuela, y me permitió plantar mi carpa en su tienda de artesanía, a 25 metros de la playa. Agradecido a esta noble alma y a los dioses, el día siguiente me despedí de Andrés y Sonia, y me fui a Manuel Antonio. Recordaba las palabras de mi colega virtual ElRisco, el cual ya me había avanzado que dejara Quepos y me fuera directo para la playa. ¡Que bello es el Destino y sus mecanismos!

Rasta y el resto de artesanos me acogieron como uno más de la manada, y con ellos pasé los primeros días. Vendía pendientes mientras fabricaba en el mismo puesto de artesanía, y dos veces al día me daba una vuelta por la playa para vender un par más. La vida en Costa Rica es cara, sobretodo la comida, pero con las ventas que hacía me sobraba el dinero. Entonces un vendedor local de artesanía, -un revendedor, que no fabrica, sólo engaña al cliente comprando muy barato y vendiendo muy caro- me vino a ver encantado de mis alegres métodos de venta, en los cuales los clientes se ríen y las ventas van solas. Me fastidia ser tan buen vendedor, ya que odio vender, pero en el camino hay que aprovechar todos las habilidades con las que los dioses o la vida nos han dotado. Así pues tuve la opción de vender mis aretes en su tienda, que estaba en la mismísima entrada del parque. Las ventas no paraban de aumentar, vendía mis pendientes por doquier, y de vez en cuando las artesanías cutre-chinas que vendían ellos, con las que me llevaba una pequeña comisión.

Como saben los que me conocen, no me gusta mucho la presión, y menos por sueños ajenos, por lo que cuando el hijo del dueño me dijo que debía ser más agresivo en las ventas, habiéndole dejado claro en un inicio que mis métodos son los que son y que no los iba a cambiar, le dije que lo sentía pero que no podía seguir vendiendo para ellos. Así pues, dejé la tienda en dos semanas y volví a vender en la playa. Pero algo había cambiado en mi interior. La energía y la belleza de Manuel Antonio habían sido sustituídas por la codicia de sus gentes y su afán de lucro. Siendo así, sin haber ahorrado mucho pero con la mente fría, me levanté por la mañana a la seis, como cada día, y me despedí de Rasta. Él es la persona de la que me llevo el mejor recuerdo de Manuel Antonio, un alma libre, pura, caritativa… Si vais por allá dadle recuerdos míos y compradle alguna de sus botellas decoradas con resina, o espadas de hueso, o pipas…

Con sólo los ochenta dólares que tenía en mi bolsillo me dirigí en autobús hasta la frontera con Panamá. Como llegué de noche, planté la carpa en la ciudad froneriza, en las afueras. Andé hasta encontrar un buen lugar y me escondí de miradas aviesas. A la mañana siguiente compré un hoja de afeitar, me quité la barba y me acicalé un poco. Subí al autobus que me separaba unos diez kilómetros de la frontera con Panamá. Como algunos de vosotros sabréis, la frontera e Panamá exige 500$ a las gentes que pretenden cruzarla. Con una sonrisa en la boca, bien acicalado como un buen turista, y con la tranquilidad de saber que hacía lo correcto crucé la frontera, recibí la ayuda de los dioses y nadie preguntó por mi dinero.

Una vez cruzada la frontera, con un visado de seis meses, agarré el autobús hacia Almirante, y desde allí una lancha a Bocas del Toro. Por la tarde ya estaba pisando la isla. No pasaron ni veinte minutos en la isla cuando encontré a Alejandro y Laura, una pareja que se había instalado en el hostel Pura Vida unos días y que ahora reencontraba en Panamá. Son una pareja encantadora hispanourugaya, siendo ella de Ávila y él de Uruguay (No sé exactamente de qué ciudad :p ). En su día tuvimos buenas conversaciones sobre la vida y la política, siendo nuestros puntos de vista bastante similares.  Ahora el destino nos juntaba de nuevo en Panamá, sabiendo que siempre reúne a los viajeros. Me acompañaron a la plaza donde se encontraban unos artesanos, y después nos despedimos. Una voz femenina gritó mi nombre desde el parque, ¡Era Daniela! Daniela era una artesana mexicana que conocí en Utila, y ahora estaba pasando una racha delicada que ya quedó atrás. Ella me indicó un lugar barato para dormir.

Desde entonces ya ha pasado casi un mes, y los dioses no han parado de agasajarme desde entonces. Los primeros días vendía aretes, pero al cabo de poco empecé a hacer danza de fuego. Tuve la suerte que la chica que hacía la danza de poi en el Bambú Beach Restaurant se fue por problemas familiares, de manera que me contrataron como danzante fijo, puesto que ya había ido un par de veces a pasar el sombrero. Ahora soy el danzante oficial de fuego del local, en el que cada noche aplauden más de doscientas comensales. Nunca había pensado que sería tan agradable vivir del arte…

La suerte quiso que llegara a la isla Theodor, un chico sueco que es un maestro díficil de igualar, el mejor danzante de poi que he visto en toda mi vida. Con él y su novia, Verónica, vamos cada mañana a practicar, y mis habilidades crecen día a día. No sé cuanto tiempo pasaré en esa isla, pero de momento la ilusión por el Camino sigue intacta y se agranda a cada nueva jornada. Espero que el paso a Colombia no sea muy complicado, al no haber ninguna carretera que la una con Panamá, pero eso es un problema que dejo al futuro.

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10 respuestas a Adiós a Costa Rica

  1. Victor Lalia dijo:

    Nada es coplicado… si mantienes la Magia interior…
    Confio y Creo en Ti…
    Sigamos Caminando nuestras Vias que seguro nos cruzaremos!

    Victor

    • daegorth dijo:

      Tu sabiduría siempre me honra.

      Personalmente no tengo mucha confianza en mí, pero los de arriba se encargan de mantenerme alerta. 😀

      Seguro que nuestros pasos se volverán a cruzar en el Camino.

      Estaba pensando… Ya podrías abrir un blog tu mismo con tus increíbles experiencias en tus viajes y trayectoria personal! Si algún día lo haces será de mucha ayuda para mucha gente.

      Un fuerte abrazo Viti!

  2. aleliya dijo:

    que bueno nene… la abundancia esta de nuestro lado.. recien recien,,, y ya sabes que me quiero ir de tulum.. me ofrecieron una casa de 3 pisos para cuidar… en pleno caribe… gratis.. para mi sola… ehehe! que pasa con nosotros? jajaja! me encanta que sea todo asi… creamos!!! que todo va a ir mejor cada dia 😀

    • daegorth dijo:

      Buenas Ale,

      La abundancia siempre está de nuestro lado, sólo que de vez en cuando cerramos los ojos y sólo vemos un muro negro enfrente. 🙂

      Estamos abiertos a lo que venga y las cosas llegan. Los tentáculos de la ciudad se mantienen a parte y las dádivas traídas por los ángeles van acercándose.

      Un fuerte abrazo, hermana. 😉

  3. ReV Eyes dijo:

    Me alegraste la mañana y probablmente el día hamijo! un abrazo desde Barna y que siga todo igual de mágico!
    http://www.goear.com/listen/c2dd906/el-ultimo-baile-buenas-noches-rose
    😉

    • daegorth dijo:

      Un fuerte abrazo ReV! Me alegra alegrar el día a la buena gente! 😉

      A ver si en breve el abrazo me lo mandas desde algún lugar de las américas! :p

      Cuídate por barnacity!

  4. ReV Eyes dijo:

    si los dioses y el destino me son favorables, estaré allí en un no demasiado largo espacio de tiempo 😉

  5. daegorth dijo:

    Olé, así sea. Que los dioses conspiren para ello. 🙂

  6. Monica dijo:

    Jordi!!! Tu si que saps.Gaudeix de la vida que ella gaudeix de tu…Una abraçada desde Sant cugat.Per cert sóc la Mònica.

    • daegorth dijo:

      Hola Mònica!

      Em fa molta il·lusió que passis de tant en tant i comentis! En breu prometo nou post sobre Bocas del Toro. A finals de mes aniré a Panama City a veure que tal abans de marxar a Colòmbia.

      Reb una forta abraçada i dona molts records a l’Amadeu i a la vostra filla!

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