Camino de Santiago – 11º día

Miércoles 14 de abril

La lluvia no parecía querer abandonarme y bajo su abrigo amanecí. En ese viaje llevaba una tienda de montaña, la cual aguantaba bien los aguaceros. Por suerte esa mañana no fue un diluvio sino una fina cortina de agua y niebla las que me sacaron de mi ensoñación. Guardé la carpa y empaqueté de nuevo la mochila. Después comí un poco de pan con atún y emprendí de nuevo la marcha. Examiné el mapa que se encontraba enfrente de la iglesia del Brull para los turistas. Mi intención era acercarme al pantano de Sau, siguiendo un GR. Debía volver a Seva y después dirigirme hacia el pantano.

Una vez en Seva quería que mis pasos me llevaran hasta Sant Romà de Sau, pero acabé el día durmiendo en Sant Hipòlit de Voltregà, justo después de la ciudad de Vic. Mientras salía de Seva la intuición me decía que estaba desviándome, pero no quise escuchar y, además, no había nadie a quien preguntar. Así pues seguí andando por los caminos rurales de la plana de Vic. Los turons testimonis (colinas testigos) me iban saludando a lado y lado del camino. Son unos pequeños y no tan pequeños montículos que nos informan del pasado geológico de la plana de Vic. En el pasado la plana estaba a la altura de las colinas testigos, pero la erosión fue rebajando el suelo hasta que finalmente sólo quedaron estos dispersos testimonios.


Había dejado atrás la lluvia cuando entré en la plana de Vic, y el sol en su zenit ya me iba bronceando la piel, haciéndome sudar de lo lindo. A lo lejos podía divisar unos primeros edificios, los cuales confirmaban que mi intuición en Seva estaba en lo correcto: Mis pasos me llevaron hacia Vic. Pero ese día no me importaba haber llegado a la ciudad. Por alguna razón mi corazón era presa de la prisa y no deseaba seguir avanzando en dirección noreste hacia Sau, sino hacia el norte hacia Montgrony. Sé que no soy el típico turista, y que me pierdo muchas cosas que otros encuentran imperdonables, pero siempre que viajo me trazo un camino muy abierto donde sólo me preocupan los ejes cardinales y unos puntos de referencia que me sirven más o menos de guía. En el caso del Camino de Santiago o Eunate los puntos que me había marcado eran: Montserrat, Sant Llorenç de Munt, Montseny, Montgrony, Lourdes (si cruzaba a Francia) junto a Puy. Como al final me quedé en la Península Ibérica pasé por alto los dos puntos de referencia franceses. Como iba diciendo, por alguna razón la prisa atenazaba mi corazón y una voz de alguno de mis visires me urgía a llegar a la meta. En un viaje no puedes esperar tener prisa por la meta, pues el camino es el que te enseña, no el final. Me hubiera gustado visitar Sant Pere de Casserres, pero no era uno de los hitos que me había marcado, así que lo dejé para otra ocasión.

La vida del peregrino o viajero eterno no está ligada por el tiempo, así pues me pregunto el porqué de dicha prisa. Sé que se origina en una parte de mi ser que en ese entonces y aún ahora no logro localizar. Sé que se trata de uno de mis visires, pero por desgracia lo desconozco y aún no he podido entablar un diálogo con él. Nombro visir a cualquier parte de mi inconsciente que toma poder en un momento dado. Los dioses y demonios que llevamos dentro son lo que llamo visires. El emperador es el yo consciente, y no siempre consigue un buen gobierno, a veces falla la fe y un visir toma el control. Los psicólogos llaman emociones y pulsiones a estos seres internos de nuestro sueño, pero cuando despertamos a una realidad mágica y aprendemos el arte de la nomenclatura, reformamos nuestro mundo y aprendemos a comprenderlo. Así pues uno de los visires oscuros, uno de los demonios que se alimenta del miedo tomó el control manipulando mi consciente y haciéndome sentir que llegaba tarde a mi cita. ¿Pero qué cita? Estaba solo, no dependía de nada pero aun así el demonio me obligaba a acortar la ruta para llegar a tiempo a Santiago. En esa época no era artesano, ni danzante de fuego, de manera que aún no había aprendido a vivir del camino. La sociedad me seguía controlando a través de un dinero que se acercaba a su fin. Aún no había vencido al demonio del miedo a la escasez, y no podía tardar demasiados meses a llegar a Santiago -para ese entonces estaba convencido que llegaría a la cita compostelana- antes de que se acabaran mis ingresos.

No me resistí a su tentación, sucumbí a su poder; la templanza y la paciencia me abandonaron. Tenía más prisa por la meta que amor por el descubrimiento de nuevos paisajes.

Agradecí haber llegado a Vic, ciudad que había cruzado en coche decenas de veces para dirigirme a mis amados Pirineos. Andar por la ciudad a pie fue una bendición. Jamás pensé hallar tanta belleza en una pequeña urbe tan cercana a casa. Seguí aprendiendo el valor de caminar por la vida, a mi ritmo, no el de la sociedad. Este ritmo es un ritmo que permite el aprendizaje, la ensoñación y la admiración de la belleza. Fui avanzando por la ciudad episcopal hasta llegar a la iglesia y allí busqué donde conseguir el sello de peregrino, pero nadie me lo pudo dar. Como el museo episcopal estaba cerca fui allí a pedir el preciado sello. Una vez conseguido el sello decidí que encontraría un albergue de peregrinos en una ciudad tan pía. Nada más lejos de la verdad. El único albergue que había era uno de juventud, gestionado por la Generalitat de Catalunya sito en la otra punta de la ciudad. Ello me permitió admirar el centro y su casco antiguo, digno de admiración. Relajado por los cinco días ganados por el error de ruta y con una tripa vacía, me encaré a un puesto de kebabs y me zampé un Durum que me supo a gloria. Al cabo de una hora ya me encontraba en la recepción del albergue.

El único precio que me ofrecían eran 26 euros para pasar la noche, con lo que les pedí que me dejaran duchar y cambiar. Accedieron y seguí mi ruta. Como no tenía muy claro como evitar la nacional para ir hasta Ripoll y vi una comisaría de policía cerca me dirigí hacia allá para pedir algún tipo de logística, ya fueran indicaciones o un mapa de zona. Creo que esos Mossos d’Escuadra han sido los policías más amables que he encontrado en mis viajes. Sorprendidos por mi historia, me ayudaron muy activamente. No tenían mapa que ofrecerme, se fueron preguntando unos a otros si conocían alguna alternativa, y al final acabando llamando a dos compañeros de la rural para ver si ellos conocían algo. En unos minutos la unidad de los rurales llegó, y habló de una posible ruta por Santa Cecília y Hipòlit de Voltregà. No sólo eso, sino que se ofrecieron para llevarme hasta las afueras en el camino a Santa Cecilia. Eran unos dos kilómetros, y después de haber andado todo el día era de agradecer. Me despedí efusivamente de ellos y andé hasta cerca de una masía donde planté la tienda y me preparé para la ruta a Ripoll. La espalda empezaba a dolerme por el esfuerzo, pero al menos el dolor de pies de los primeros días ya se había ido completamente. El dolor sería mi fiel acompañante los días siguientes. Pero los Pirineos se alzaban majestuosos delante mío, invitándome a aproximarme a su templo… Ecos lejanos de Pirene llenaban mis oídos y mi mente se distraía pensando en Heracles, el incendio, sus trabajos… Toda la mística de los mitos lavaba mi paso por la ciudad, y poco a poco volvía a mi realidad mágica.

Hoy y mañana son días de historias cortas con poca magia relatable, y con los ánimos un poco bajos. Quizás el corazón me pedía que volviera con la hechicera de Centelles, pero la mente me pedía seguir. Cuando obligamos a algo al cuerpo sin escucharlo este se rebela y entra en huelga. Así fue como acabé con una lesión de espalda que se agravó al día siguiente.

Un fuerte abrazo, caminante, alzo una copa en tu honor para celebrar tus futuras victorias frente a tus demonios, usando el amor hacia todas las partes de tu ser, incluso a estas mismas entidades. Amor y compasión es todo cuanto necesitas para vencer a tus oscuridades.

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Tarot – L’Imperatrice o La Emperatriz

Ah, la Emperatriz, otra de las representaciones de la Diosa en el Tarot. Sin embargo, a diferencia de la Suma Sacerdotisa este arcano está envuelto en un aura de sensualidad que la asocia al lado más carnal de la Naturaleza. La Emperatriz representa a la Gran Madre, dadora de vida, fecunda y protectora.

Es la carta del poder terrenal femenino, es decir que la receptividad de la sacerdotisa sale en acción al mundo de la materia dominando las artes de la seducción. Desde la imposición de la falocracia, el arte de la seducción ha sido el arma que ha permitido a la mujer (de siglos anteriores) operar en el mundo de la política y zafarse del yugo masculino. Esta mujer de acción, segura de si misma y de su poder, es capaz de burlar el supuesto poder basado en la fuerza bruta mediante la manipulación de la energía sexual de los varones. A diferencia de la Sacerdotisa, la Emperatriz no emplea su energía sexual o Kundalini para elevar su propia espiritualidad sino que la emplea para afianzar su poder en el mundo creando vida a su alrededor.

 

La Emperatriz es el arcano número tres, número sagrado que representa al Hijo, la acción en bruto, la operación de la energía en el mundo y el conflicto. No debemos entender el conflicto desde un punto de vista peyorativo, sino como la acción que remueve y reordena la materia. Simplificando hasta niveles en los que no me siento cómodo puesto que la complejidad de la simbología numérica es para escribir toda una biblioteca, diría que:

Si el uno es la intención y el dos la gestación, entonces el tres representa ya el nacimiento de la acción que ha sido soñada por el arcano número cero o sin número. Con el tres formamos el primer polígono, el triángulo, el principio motor de la creación, la creación en si misma en acción, sin embargo una creación sin el factor tiempo. Es la punta de flecha o espada que corta con lo potencial y dispara su fuerza creando una herida: La creación o universo. La creación no es más que una herida en el vacío que es lo incognoscible.

En el cuatro, con el Emperador, ya encontramos el mundo creado con su espacio, con su tiempo y con sus leyes. En la emperatriz el universo se está generando (aunque suene paradójico) sin tiempo, mientras que en el emperador el universo ya es creación. Es como si en la metáfora del Big Bang la Sacerdotisa representara ese punto o átomo inicial que contiene potencialmente todo el universo y la Emperatriz representara a la explosión en sí misma, mientras que el Emperador sería el universo formado o formándose, con sus leyes estables que podemos estudiar y aprender. La Emperatriz es la explosión, el conflicto sin el cual el universo material representado por el número cuatro no puede ser formado.

Insisto que en este caso no uso conflicto como algo negativo, sino como el dolor de un parto. En la Torre el conflicto genera dolor y destrucción de algo asentado, en la Emperatriz es un conflicto doloroso y placentero a la vez -a distintos niveles- que genera algo nuevo y vivo, un nuevo ser, un nuevo hijo. Nuestros yoes del mañana son nuestros hijos de los yoes del presente, mientras que nosotros somos hijos de los yoes del pasado. No tiene por qué tratarse de un hijo físico, sino uno mismo, incluso una empresa o un nuevo proyecto que ve la luz con esfuerzo pero con el placer de lo creado. El placer del Arte.

En el Tarot de Marsella encontramos que en este arcano la protagonista es una mujer sentada en un trono, mirando a la derecha, con un escudo en la mano derecha y un cetro en la mano izquierda. Algunos autores teorizan en que el cetro en la izquierda es un símbolo de que el poder no está bien asentado o no es usado con sabiduría y plena voluntad y destreza. ¡Qué desfachatez! Eso sólo se puede desprender de autores masculinos que pretenden darle más poder al Emperador que a la Emperatriz. Todos los arcanos y protagonistas tienen el mismo poder. Es cierto que en ciertos arcanos hay personajes primarios y secundarios, pero los que están solos ostentan diferentes características y un mismo poder. El cetro de la Emperatriz se encuentra en la mano izquierda porque su poder es más sutil que el brazo de fuerza, ella usa su poder que emana directamente de su vientre (o vagina dependiendo del dibujante) y se dirige hacia la derecha, la parte destinada a la acción en simbolismo del Tarot. Como he dicho antes el poder de la Emperatriz emana de las emociones y la sensualidad, y el cetro en la mano izquierda apuntando al vientre o al chakra raíz indica que su poder es el del Matriarcado. Es una gobernante justa, con domino sobre sus súbditos a través de las sensaciones y las emociones. Es una seductora segura de si misma, vestida con la túnica azul de la frialdad y la mente, pero con unas ropas interiores rojas que nos indican su pasión. El dominio de los placeres de la carne queda señalado por el trono de carne donde esta sentada con las piernas abiertas como puede entreverse bajo su túnica.

Algunos cartomantes asocian a la Emperatriz con Venus, pero personalmente me decanto más por Hera, la diosa Madre del panteón griego. Es una seductora de mediana edad, y una madre a la vez, con la sabiduría representada por sus blancos cabellos y su poder por el cetro.

 

Si te acuerdas de la carta de la Papesse, que tenía un pequeño huevo detrás de su trono no te sorprenderá encontrar un escudo en la mano derecha de la Emperatriz con un águila representada. El Escudo es el cuerpo del hijo, de color carne, mientras que el águila es su espíritu divino, representado en oro. En el arcano del Emperador encontramos al mismo escudo recostado sobre el trono, pero el águila está, como el Emperador, mirando pasivamente a la izquierda. En la otra carta el hijo ha crecido pero está bajo la autoridad del emperador, pero de eso ya hablaré en otro post dedicado al Emperador. En esta carta el hijo está protegido directamente por la acción de la Emperatriz, que lo está enseñando a entrar en el mundo después de haberlo gestado y parido. En este arcano el águila creada está en acción, mirando a la derecha como la Madre. El águila está bajo la directa protección de la Emperatriz, en su regazo, completamente abrazada por ella.

La abundancia material también se asocia con este arcano, y sabemos que su suelo es fértil porque encontramos a sus pies una pequeña planta de color rojo pasión y oro divino. Al no ver sus pies, sabemos que está fuertemente ligada a la realidad, con los pies en el suelo, profundamente asentados en tierra fértil en amor divino y pasión sensual.

La Emperatriz puede mostrar tanto a una mujer en tu vida como a un estado de ti mismo/a en el que se está empezando un proyecto material o amoroso/sensual, es la anunciante de que la espera ha terminado y que el mundo gestado debe nacer. Es un momento muy creativo y sensual, es ahora cuando hay que actuar. En el caso de representar a una mujer, es una mujer inteligente y bella, sensual, de carácter fuerte y encantadora. Su presencia puede abrir nuevos caminos, su amor será abundante y su sabiduría ayudará en tu camino.

Cuando nos sale invertida puede anunciar manipulación, problemas emocionales, desórdenes en el contacto físico o esterilidad física para la acción o de ideas. Puede ser que el proyecto no nazca en el mejor momento o con los mejores auspicios. Meditar antes de entrar en acción, puesto que puede ser una acción precipitada. En el caso de que represente a alguien, ese alguien nos puede manipular negativamente a través de la sensualidad o abundancia, deslumbrando y a la vez controlando demasiado transformándonos en un ser dentro de un huevo protector en el que la comodidad suple la creación.

Espero que te haya gustado mi impresión de la Emperatriz, por favor hazme saber tus aportes y/o discrepancias en el apartado de comentarios, para que todos podamos aprender. El Tarot no es un libro cerrado, sino que es un libro abierto a mil interpretaciones. Créeme que me interesa más saber tu interpretación que a ti la mía. Recibe un fuerte abrazo y que los hados siempre te sean favorables.

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¡Pura Vida!

¡Pura vida! Esta es la expresión que define Costa Rica, la amable tierra que me ha acogido en estos días. Llegué a ella con tribulaciones y desesperanzadores malestares, pero todo eso quedará sólo como un recuerdo en mi memoria y en este blog.

Hace seis días abandoné San Juan del Sur con quince dólares, doce aretes, mis juguetes para danzar con el fuego, y una mochila de esperanzas de cara al futuro. A las ocho de la mañana me encontraba en el bus que me llevaría hasta la frontera de Peñas Blancas para cruzar a Costa Rica. De allí me había planteado ir a algún lugar turístico a trabajar o vivir de la artesanía, pero los hados no tenían la intención de facilitar el tránsito sin una profunda meditación. Eran poco más de las nueve y media de la mañana cuando el autobús paró en una especie de mercado que anunciaba la cercanía de la frontera, bajé y pregunté por la frontera. Me indicaron donde ir, pagué un dólar a la municipalidad de Peñas Blancas y me dirigí a que me sellaran la salida de Nicaragua. Que fácil parecía todo…

Argh! Ya casi había acabado este post cuando la electricidad se ha ido y me he quedado sin nada… Creo que voy a acortar los detalles.

Me acerco al agente de la migra (inmigración) y le enseño el pasaporte, el tipo pone cara rara, se queda el pasaporte y me dice que pase detrás del edificio, donde está el despacho de su jefe. Aunque me temo lo peor, no pierdo nunca la esperanza, y me dirijo decidido con una sonrisa para hablar con su jefe. Por desgracia nadie habla conmigo en las siguientes cinco horas, por muchos intentos que haga para establecer algún tipo de comunicación. Un hombre mayor de Costa Rica también está esperando, y establecimos una amistad temporal debido a las horas de espera frente a una gente que no desea dar ningún tipo de información. Me divierte la idea de que es el centro español de cooperación el que ha donado el dinero para hacer ese edificio de la migra, tal y como indica un cartel. Pregunto si me dejan llamar a mi embajada y me contestan que no me preocupe y que espere. Esa espera se alarga durante ocho largas horas, todo un turno de trabajo.

Sé porque retienen mi pasaporte, pues trabajé en Utila y permanecí en total siete meses. Los primeros cuatro meses entran dentro de la legalidad, los otros tres dentro de la corrupción. Para no tener que abandonar el país y seguir trabajando pagué 150$ (típico en las prácticas de la isla) para obtener un papel de un vuelo a mi país (falseado) y un sello en el pasaporte. La alternativa era salir del C4 (Guatemala, Salvador, Honduras y Nicaragua) a México de nuevo y bajar a Utila. Seguí los consejos de los  compañeros y me quedé en la isla, pero parece que la salida del C4 no sería fácil.

Después de cinco horas me permitieron entrar en el edificio, donde veía como trabajaban los agentes. Pensando en como salir del problema (puesto que no tenía dinero para pagar la multa) “regalé” pendientes a todas las agentes que había para que presionaran un poco a su jefe. Gracias a eso me dijeron, después de encerrarse en el despacho del jefe, que no me preocupara y podría salir pronto de allí. Al cabo de tres horas más el jefe me vino y me dijo: Hijo, nosotros te queremos ayudar (traducción para el viajero novato: Paga algo y te dejamos ir). Le dije que sólo tenía quince dólares y que era lo que tenía para comer, viajar y dormir. Me preguntó cuando tenía intención de volver a Nicaragua y le dije que en unos años, después de recorrer el camino hasta Perú como mínimo. Entonces me dejó pasar  -previo pago- pero con dos años de entrada prohibida en el país. Le dije, pero si no he excedido mi visa nicaragüense sino la de Honduras. No tientes tu suerte, hijo. Después de pasar el día entero en la frontera tenía que cruzar a Costa Rica.

La frontera de Costa Rica no es sencilla, pues te piden siempre un boleto de salida del país -que no poseía- pero después del sufrimiento y dejarme a la ruina, los dioses quisieron mimarme un poco. Los dos agentes de Costa Rica vieron el pasaporte español, sellaron sin pedir nada y me escabullí hasta la carretera. Era negra noche, y no paraba de llover. Pregunté donde era el mejor sitio para hacer raid, y me dijeron que unos dos kilómetros adelante. Con todos los bártulos andé bajo la lluvia pensando en lo loco de mi aventura. Hace años cuando mi cuenta bajaba de mil euros me preocupaba, y ahora me sentía feliz con los cinco dólares que me quedaban, a más de 10000 kilómetros de casa y con todo el poder que te da la completa independencia de la sociedad (fronteras y pasaportes a parte). El segundo camión que paré era conducido por Víctor, un hombre de Salvador que se apiadó de este pollo mojado y que se dirigía a la zona de Puntarenas, donde supuestamente encontraría turistas.

Al cabo de unas horas de viaje en ese monstruoso camión, me sentía como un rey. Mirando la carretera desde arriba en la cómoda cabina del tráiler pensaba en la suerte que tenía. Llegamos a Puntarenas y planté la tienda cerca de la carretera de entrada, en un bonito parque. Escondí la tienda entre los árboles para que nadie me molestara y me dispuse a dormir. Por la mañana me dirigí a la playa, que se encontraba a unos dos kilómetros de donde me encontraba, entré por una entrada al lado de un hospital. La playa estaba vacía así que para asearme me bañé en el Pacífico. Un hombre que hacía joguing me indicó que la zona hotelera estaba a unos cuantos kilómetros de allí, así que me dispuse a andarlos por la playa. No había ni un alma, y de turistas menos. Después de diez kilómetros, agotado y preocupado entré en la carretera. Pregunté en hoteles si querían trabajadores, pero con mis pintas sudado y con la mochila los guardas no me permitían pasar a hablar con el gerente. Cansado y sin muchas esperanzas de trabajar en esa ciudad me dirigí a una estación de servicio para pedir un posible raid a otro sitio más turístico. Saqué mis herramientas para hacer aretes y me dispuse a rehacer mi parche (nombre para la tienda ambulante de bisutería de los artesanos), y de paso atraer miradas de posibles compradores. Hice seis pares de pendientes mientras iba hablando con los trabajadores de la gasolinera, los cuales me invitaron a un trozo de tarta y a dos bananas. Les pregunté por un sitio turístico hacia el sur (dirección Panamá) y me hablaron de Quepos. Eran las tres de la tarde y el siguiente autobus no pasaba hasta las cinco de la mañana por mil setecientos colones, unos tres euros. Un amigo de uno de los trabajadores quedó maravillado con mi trabajo y me compró unos aretes para su novia. Sabiendo que para adquirir la abundancia hay que vivir como si todo ya fuera dado me compré un paquete de cigarros pequeño (10 cigarros) y pregunté al dueño de la gasolinera si podía plantar la tienda. No todos los humanos que cruzamos en el viaje son buena gente, y me dijo que no podía estar allí y que me fuera. Era un gringo que sólo hablaba en inglés. Lo maldije para mis adentros y me dirigí a un pequeño parque al lado de la playa, escondí de nuevo la tienda y a las seis ya estaba acostado. Una intensa lluvia me despertó a las tres de la madrugada, pues mi tienda no está preparada para la lluvia, de manera que estaba diluviando dentro de la tienda. Todas mis cosas que no estaban en bolsas estaban completamente empapadas, así que resolví plegar la tienda incluso bajo esa lluvia. Unos minutos después ya estaba preparado; como a esa hora sabía que no encontraría al jefe volví a la gasolinera. El empleado me invitó a un café caliente que me supo a gloria (y normalmenmte no bebo café). Esperé al bus de las cinco y subí en él. Como estaba empapado y con el sudor del día anterior apestaba a sudor y humedad, por lo que me dirigí a la parte de atrás para no molestar a nadie, pero resultó que el bus se llenaba de gente cada día, por lo que en menos de media hora estaba rodeado. Pasé ese trance durante cinco o seis horas hasta llegar a Quepos.

Sólo tenía cinco dólares en mi bolsillo, pero tenía todas las herramientas para ganar dinero. Hablo inglés, francés, catalan y castellano, hago aretes de calidad, danza del fuego, leo la mano, el Tarot, soy reflexoterapeuta e informático entre otros títulos, por lo que estaba seguro de conseguir algo. El único hostel barato que encontré tenía las habitaciones a 11 dólares. Entré en él y me dirigí a la recepción. Les propuse que me dejaran duchar, cambiar y dejar la mochila para salir a vender aretes y si conseguía vender unos pagar el resto para pasar la primera noche. Accedieron y me dirigí hacia las duchas. Abrí el grifo y… ¡No había agua! Cagándome en dios y en todos los santos fui a recepción y les dije que había gastado mis últimos dolares allí para poder ducharme y que era lo que más deseaba en el mundo. Con cara de sorprendido me dijo que no llegaba la presión por alguna razón, por lo que tendría que ducharme con baldes (cubos) de agua. Ese hostel tenía turistas, y no me apetecía buscar otro, por lo que accedí.

Una vez aseado y cambiado veía el mundo de otro modo. Me puse en una mesa a trabajar la alpaca y la gente se fue acercando. Al final las que me compraron aretes fueron dos trabajadoras del hostel. ¡Perfecto! Entonces es cuando ocurrió el milagro, Jorge, el dueño del hostel me habló de un hostel llamado Pura Vida regentado por unos amigos suyos que buscaban un voluntario para ayudar a cambio de cama y comida.

Abriendo los ojos como platos acepté ese milagro de corazón, me fui con el dinero de los aretes y con mi parche a ver a Sonia y Andrés (una madrileña y un colombiano absolutamente adorables) que gestionan este pequeño y pintoresco hostel donde ahora me encuentro. Camino al hostel, que por suerte se encuentra a un kilómetro de Quepos en la carretera selvática a Manuel Antonio, compré un paquete de tabaco y en la misma tienda saqué el aretero y vendí dos pares más. La vida me sonreía. Con toda esa buena energía fui a la entrevista y nos gustamos mutuamente, así que miraculosamente me encuentro trabajando en las puertas del parque natural de Manuel Antonio, ganando bastante dinero con mis aretes, masajes y viendo delante del hostel mismo osos perezosos, mapaches, iguanas rojas, monos cabeza blanca y todo tipo de aves de fantásticos colores. Así es la vida, ¡Pura Vida! Sigue tus sueños, confía en ti cuando los otros nunca lo hagan, y todas las puertas se te abriran de par en par para vivir un paraíso en la tierra, aunque a veces los dioses nos pongan pruebas de fe en nosotros mismos o el Destino.

Un abrazo lector/a, que la fuerza y la fe siempre estén contigo, puesto que lo mereces. Lucha con los demonios de la sociedad y el miedo descubriendo en el proceso un mundo maravilloso más allá de la rutina de la ciudad y la devastación mental causada por la televisión y los mass media. Lee, sueña, vive aventuras, y tu vida será un paraíso en vida. Jugamos, bebemos y nos drogamos para olvidar que no hacemos lo que más amamos: aprender y descubrir nuevas cosas a diario. Te amo tanto como me amo a mi mismo. Luz y paz en tu corazón. ¡Pura Vida!

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Adiós Nicaragua

¡Qué intenso ha sido este mes en tierras nicas! La providencia me cuidó bien desde que abandoné Utila el 16 de octubre. Dejé la isla junto a mi buena amiga Ale a bordo del Toniac II, un barco carguero que visita La Ceiba unas dos veces a la semana. Ese barco puede admitir pasaje si tienes contactos en la isla, y te lleva por sólo 100 lempiras al puerto de la Ceiba. El ferri cuesta  470 lempiras,  por lo que recomiendo encarecidamente  ir con el carguero. Llevaba todos los bártulos, el bastón de fuego que me regaló Germán (un artesano con más de nueve años de experiencia viajando por las Américas), los poi de fuego que me regaló Ale y toda la ilusión por el nuevo camino que se extendía frente a mí.

Una vez en  la Ceiba nos dirigimos a una estación de servicio para hacer raid, ella para el norte dirección Guatemala y yo hacia el sur dirección Nicaragua. El primer camión que paró ya acordamos que sería para ella, por lo que al cabo de una hora de esperar nos separamos definitivamente. Esperaba tener más suerte y encontrar un raid pronto, pero las horas pasaron, y nadie paraba. Así pues pedí que me llevaran a otra estación de servicio donde acabé plantando la tienda de campaña ya que la noche se me echaba encima. No es que La Ceiba sea el lugar más seguro del planeta, por lo que escondí la carpa en un apartado campo detrás de una fábrica cerca de la gasolinera. Me llenó de ilusión el ver que incluso en ese remoto lugar de la ciudad estaba rodeado por hadas (luciérnagas de luz) que calmaron cualquier miedo que pudiera tener hacia el futuro y renovaron mi fe en el mañana.

Me desperté a las cuatro y media de la mañana con la esperanza de poder acceder a alguno de los camiones que hacían noche en la zona. Nada de nada. Teniendo todo el tiempo del mundo empecé a pedir raid cerca de la gasolinera. El amanecer fue precioso, y durante la mañana pude conocer a mucha gente interesante que se reía con mis payasadas a la hora de intentar un raid. Si no me llevan, al menos que se puedan reír, pensé. La muchacha de la gasolinera me invitó a dos cafés y una pasta, por lo que aunque no lograba subir en autostop al menos seguía confiando en la buena voluntad de la gente y trabajaba la paciencia, una de las virtudes que más me ha costado forjar.  Un autobusero me recomendó ir hacia la posta de la policía, donde sería más fácil poder conseguir el viaje.

Pensé que la posta estaría más cerca, por lo que empecé a andar preguntando por la posta. Al cabo de unos dos kilómetros llegando a otra gasolinera pregunté a un policía, el cual me dijo que faltaban aún muchos kilómetros por lo que paró a una furgoneta de transporte y les ordenó que me llevaran hasta la posta. Me sentía como un VIP, estuve hablando con la gente del transporte sobre el viaje y el tiempo y la distancia pasó volando. Me dejaron a tres kilómetros de la posta ya que la ruta se desviaba, por lo que después de andarlos llegué finalmente al destino. En la posta pedí agua a una señora y me dio el agua más fresca que había probado en tiempo. Los agentes de la posta preguntaron por mi ruta. Dije que Tegucigalpa, donde podía pasar noche en casa de una amiga, por lo que esperé un cuarto de hora más antes de ser avisado de que una pick up me iba a acercar a Tela. Aunque Tela estaba sólo a dos horas pensé que ya estaba bien esa distancia.

Subí atrás de la pick up y fui disfrutando del paisaje pensando en las nuevas aventuras por venir cuando la furgoneta paró en un pueblo para repostar. Aproveché para hablar con los dueños, los cuales, muy amables me ofrecieron entrar dentro. Aire acondicionado eran dos palabras que había borrado de mi diccionario mental en los últimos meses, así que no hace falta decirte lo bien que lo pasé respirando ese aire fresco. El destino aún tenía sorpresas para este peregrino, puesto que los ocupantes de la pick up eran dos profesores de la resistencia popular en Honduras desde que hubo el golpe de estado contra Zelaya. De hecho, uno de ellos era el secretario general de la organización, por lo que la conversación que siguió, llena de tintes políticos, fue magistral para mí. De hecho al final no me dejaron en Tela sino en Tegucigalpa, por lo que no se puede pedir más.

En Tegu fui acogido por Daza y su familia, y de allí me dirigí a la frontera de las Manos, puesto que las lluvias habían destruido ese mismo día el puente de la otra frontera. En las Manos (ya Nicaragua) los agentes me regalaron un mapa de su tierra y pararon a una pick up que se dirigía a Costa Rica, así que fui en un solo raid desde las Manos hasta Rivas. En Rivas por 20 córdobas me dirigí al puerto de San Jorge para agarrar el ferri de las cinco y media, pero resultó estar averiado. Esas tierras no son las mejores para plantar la tienda, por lo que pedí a los guardas que me permitieran hacer noche en el recinto cerrado del puerto. Ellos accedieron a que durmiera, no en tierra sino en el mismo ferri, por lo que planté la tienda dentro y pude estar bien protegido de la lluvia. El ferri me dejó en Ometepe al día siguiente, y de allí me dirigí por sólo dieciséis córdobas hasta la finca Zopilote, donde estaba Igol, un buen amigo italiano que había sido divemaster en Utila Paradise Divers. La finca estaba regentado por Cristiano, otro italiano con muchos años de experiencia en la artesanía, por lo que me enseñó unos trucos más con la danza de fuego. Así que en la noche de mi cumpleaños hice mi primer show de fuego, del cual estoy muy orgulloso por ser el primero. Después abandoné Ometepe para dirigirme a San Juan del Sur, donde he pasado casi todo el mes. Aquí he vivido con la danza de fuego y he aprendido unos trucos con la alpaca, por lo que para sacar un poco más de dinero he empezado a vender aretes propios. Es difícil describir el placer de ver que la gente compra tu arte y lo usa feliz.

Ha habido muchas historias extrañas y llenas de magia en este pueblo de playa. Las puestas de sol en san Juan del Sur son las mejores que he visto en mi vida, y he hecho muchas amistades de las que no olvidaré. Prometí volver a esta tierra alguna vez en el futuro, promesa que espero cumplir con anhelo.

Mañana dejo Nicaragua y me dirijo a Costa Rica, con ese sentimiento agridulce de abandonar una tierra que siento como un hogar pasajero en busca de una incertidumbre deseada.

Las fotos siguientes están tomadas por Andy Renner y las puedes encontrar en: http://www.flickr.com/photos/renner_photo/6286797022/

No tengo mucho tiempo para pulir este post, por lo que lo dejo tal cual lo he escrito, quizás algún día lo actualice… De momento te deseo el mejor de los viajes en tu vida, y que los hados permitan que nuestros caminos se crucen algún día.

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Me cago en Dios

[Nota del Autor: Este texto puede herir sensibilidades, así que si eres una persona muy sensible te pido que no sigas leyendo. Escribí este texto en un momento de frustración, así que te pido que entiendas el contexto. Por una política anticensura no voy a eliminar esta entrada. Gracias por tu comprensión.]

Una de las expresiones que más he usado en mi vida y en este viaje por tierras latinas es: ¡Me cago en Dios! Las reacciones ante tal aserto han variado desde la indiferencia absoluta hasta un sermón de que si sigo defecando mentalmente en la providencia seré castigado irremediablemente. Este post va dedicado a los segundos. Como amante de la pedagogía me molesta sobremanera tener que sucumbir al miedo para evitar una expresión que libera tensiones, bajo pena de castigo y dolor.

DiosMeaSolo

Para atajar discusiones normalmente comento que sigo la filosofía agnóstica en la cual la idea de la divinidad no es más que una duda, una fantasía imposible de hallar. Después comento que la irreverencia y la escatología del habla castellana contra elementos religiosos está muy extendida en una sociedad a la que le fue impuesta durante cinco siglos una feroz inquisición y cuarenta años con una dictadura fascista apoyada por la iglesia católica. Aún así a veces piden más explicaciones o que me retracte, por lo que aprovecho para escribir este post y darles la dirección del blog en la siguiente discusión que mantenga al respecto.

Como creyente autosugestionado que soy, a mi dios – al que llamo Diosa sin pestañear – no le importa un comino si me cago o no en él. Está tan por encima de mi percepción de la realidad que no le salpican mis virtuales desechos anales. E incluso si así fuera, supongamos que tenemos el poder de ofenderlo, ¿no se supone que es un dios de amor? ¿Acaso en su absoluta sabiduría no comprende que en nuestra limitada percepción, sumada al dolor de ciertos momentos de la vida, debemos buscar un chivo expiatorio? Si dios es el pequeño dictador llamado Yahvé que castiga sin ton ni son Eva por hacer lo que él la ha obligado a hacer mediante sus juegos y triquiñuelas, pues ¡merece que me cague en él por derecho de descendencia! Así que un tipo sádico y poderoso nos crea con un supuesto libre albedrío para después limitarnos con unos mandamientos (muchos más de los diez de las tablas) para que aceptemos su mando y lo glorifiquemos mediante una política del terror. ¡Irás al infierno! ¡Por dios, Yahvé, ya me encuentro en el infierno! Lo mío me ha costado transformarlo en un Edén del que supuestamente nos expulsaste hace una eternidad.

Pero incluso en el nuevo Edén mental creado para mayor gloria y felicidad de la “creación” entera las cosas no siempre andan como queremos. Y aquí es cuando afirmo que si los dioses se cagan en mi a menudo, ¿porque no tendré el derecho de cagarme en ellos? Ah, espera, es que si me pasan cosas malas es porque me cago en ellos –argumentan con aire condescendiente-. Me pregunto qué fue primero, el huevo o la gallina. ¿Quién fue el primero en defecar, los dioses sobre mi o fue a la inversa? No me importa mucho, pero lo que sé seguro es que no detendré mi supuesta irreverencia por miedo a ser castigado por un dios que actúa como un niño mimado al que se le ha dado demasiado poder sin sabiduría.

Sobre la supuesta irreverencia, pues no la siento como tal, ya que mi corazón no pretende insultar a la Diosa -si es que está allí-, sino afirmar que me causa dolor alguna acción de los hados – accidentes, robos, heridas varias, etc.-. El estoicismo es una posición válida en la vida de muchos, pero por favor, no pretendan que siga su filosofía de aceptar lo que viene sin derecho de pataleta. No quiero morir de cáncer por guardarme la rabia dentro, si me muero que sea por fumar, independientemente de mi necesidad psicológica de ser acompañado por dios en mi momento íntimo en la taza. Me causa una sonrisa cuando los “muy creyentes”, – normalmente de religión heredada y sin plantearse mucho las implicaciones esotéricas de su vagancia en el campo de la mística – me dotan del poder de ofenderlos a ellos y a su dios. ¿Es acaso su dios tan pequeño y limitado que permite a este miserable humano defecar en su boca?

Hay un cuento para niños en mi tierra, en el cual iban Jesús y Pedro andando por un camino. Caminando felices por la vereda, se encontraron a un carretero con el carro parado en medio del camino con una rueda  varada en un surco. El pobre carretero no paraba de orar y pedir fervorosamente ayuda a dios mientras, arrodillado al lado de su vehículo, se postraba ante el cielo. Jesús pasó de largo sin mediar palabra, mientras Pedro se preguntaba por qué su señor no se había apiadado del pobre hombre. Seguía debatiendo internamente el asunto cuando unos improperios le sacaron de sus meditaciones. ¡Me cago en Dios, la Virgen Santa y la Ostia consagrada! Estos y otros sapos y serpientes salían de la boca de otro carretero que, sudando al lado del carro, intentaba sacar la rueda de un surco. Jesús pasó por el lado sin ofenderse, hizo un imperceptible ademán, y la rueda salió de la trampa de barro. Pedro esta vez no pudo contener su curiosidad: Señor, ¿por qué has ayudado a este hombre que ha insultado a Dios y no te has apiadado del otro carretero que claramente era un ferviente creyente? Porque Dios respeta a quien actúa, y no a quien cree sólo para pedir cosas y la salvación final. Hay cuentos populares que me atraen mil veces más que las trasnochadas metáforas de la Biblia.

Así como en la historia, intento buscar la salvación –sin tener muy claro en qué consiste- pero luchando día a día, cagándome en dios cuando me lo pide la psique, sabiendo que no hay nadie arriba a quien pueda ofender, y de estar allí, su amor y sabiduría le escudarían de mi vana lluvia de heces astral.

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Tarot – La Papesse o Suma Sacerdotisa.

El arcano número dos corresponde a La Papesse o Suma Sacerdotisa, uno de los arcanos que más me atraen de la baraja.  La Papese es una reminiscencia pagana de las sacerdotisas de Isis y una afirmación del poder espiritual femenino en una época donde el machismo y la misoginia eran imperantes en la sociedad europea. El Tarot emana de conocimientos pretéritos a la época en que fue editado por primera vez, y la irreverencia de crear una Papesse es una clara señal de su posible origen pagano.

Existe la leyenda medieval de la Papisa Juana, la cual parece que ocultó su verdadero género durante su papado, que correspondería al de Benedicto III, papa desde 855 a 857. Cuenta la leyenda que su padre fue Gerbert, un predicador Anglo venido a Germania a predicar el evangelio entre los sajones.  En la Alta Edad Media la cultura estaba en manos de los miembros de la iglesia, por lo que haber nacido en ese ambiente cultural le proporcionó las herramientas necesarias para convertirse en una gran erudita.  Para continuar su formación se hizo llamar Johanes Anglicus y empezó como copista en el monasterio.

Fue una gran viajera  y tuvo la oportunidad de conocer a grandes personajes de su época. Así pues viajó hasta el imperio bizantino donde se entrevistó con la emperatriz Teodora, después viajó a Atenas donde conoció al Rabino Isaac el Israelí, erudito y gran médico. Parece que después fue al Reino de los Francos donde trabajó en la corte de Carlos el Calvo. En 848 se trasladó a Roma donde consiguió un puesto como docente. Poco a poco fue ampliando su influencia entre la Curia hasta finalmente pasar a ser el secretario personal del papa León IV. A la muerte de su señor ella fue la elegida como nuevo papa. Su nombre pasó a ser Benedicto III y su papado duró dos años. La leyenda relata que la papisa quedó embarazada y dio a luz en medio de una procesión muriendo a causa del parto o lapidada por una multitud enfurecida. Parece la clásica contención de la subversión para una historia de esfuerzo, amor a la sabiduría y  triunfo para finalmente contentar a la sociedad dormida con la muerte del alma rebelde que se atrevió a desafiar el Status Quo.

La leyenda me trae recuerdos del Tarot, encontrando un camino que nos conduce a Emperatrices, Emperadores, Papas, y los contenidos esotéricos del andrógino el Mundo, reminiscencias del Carro, la Fuerza, el Juicio, etc…  Así pues no descarto del todo la posibilidad de que la Papisa corresponda a la de esta leyenda. Es una lámina que nos habla de erudición, esfuerzo, espiritualidad femenina, contención de los impulsos, castidad, amor platónico…

Sin embargo mi simpatía por las culturas mal denominadas paganas me acerca más a la concepción de avatar de la diosa, sacerdotisa suprema de Isis, la cual tiene el tomo de la Sabiduría y la Naturaleza en sus manos. El nombre egipcio de Isis era Ast, el Trono. Era conocida también como Gran Maga, Diosa Madre, Reina de los Dioses, etc.

Así pues el arcano número dos representa a La gran Madre o matriz universal donde que el uno engendra encontrando su polaridad y objetivo. Detrás de la Sacerdotisa encontramos un huevo que puede representar el Huevo del Mundo, de donde se generaran todos los seres del universo. La acción no está en marcha aun con este arcano, sino que nos insta a la reflexión y al conocimiento interior a través del estudio de las opciones, para que nuestro proyecto nazca triunfante.

Todo en este universo es un fruto engendrado del dos, al que le sumamos el uno generador. La dualidad y polarización es lo que nos permite percibir el universo que nos rodea. Somos el yo y vemos al otro. Este otro puede no ser más que una parte del yo, mientras el yo puede no ser más que una parte del otro, eso sí polarizados diferentemente. La percepción del uno se dirige al dos, mientras la del dos se dirige al uno. Son dos caras de la misma moneda, dos polarizaciones del mismo objeto, el universo.

La protagonista de esta lámina está mirando hacia el oeste, signo de reflexión en el Tarot. Su posición sentada nos indica también pasividad de acción, introspección. Aunque es una persona muy espiritual e intelectual, como podemos ver por su capa azul que rodea su cuerpo, las ropas interiores rojas nos hablan de una pasión contenida pero existente. La pasión queda refrenada y castrada en este arcano, pero sigue bullendo en el interior. La capa lleva un gran broche dorado a la altura del corazón, por lo que la espiritualidad de la sacerdotisa es real y enfocada a lo divino. Aunque la pasión se encuentre encerrada en ella, su posición casta no deriva de la hipocresía sino de una sincera búsqueda por lo amado.

En sus manos lee un libro que, aunque algunos autores creen ver la biblia, otros ven el libro de la naturaleza y la sabiduría. Me decanto más por la visión pagana de un libro de lo natural, donde lo natural implica todo el conocimiento del libro de la vida, por lo tanto no sólo la visión científica de la naturaleza sino una visión holística de todas las relaciones de sus seres y elementos.

Su tocado papal es completamente dorado con pequeñas gemas azules y rojas. En esto podemos reafirmar que la divinidad se encuentra tanto en el corazón como en la mente de la sacerdotisa. Aún así, quedan pensamientos y pulsiones que la siguen haciendo humana en su actuar divino.

La cortina de color carne que cuelga por detrás de su cabeza nos indica una barrera de materia, la encarnación en el mundo que la limita en su soñar. No es libre, sino que se debe a una institución  (familia, religión, empresa, sociedad…) que limita su vuelo e imaginación. Pero el tocado de oro traspasa el borde superior, por lo que la mente de la sacerdotisa está en contacto directo con la divinidad.

Esta carta también representa el amor platónico, separado de la carne pero que ata las almas. Pura y casta, la sacerdotisa nos abre los ojos a un amor difícil de explicar, al amor imposible soñado por el tantra en el que el contacto físico no es más que la explosión final que funde en un solo ser a los amados.

He hablado sobre la sacerdotisa en otros posts, aunque no fueran tan directamente ligados al tarot como este. Te los dejo a continuación por si te sirven de inspiración para crear tu propia lectura.

Paréntesis onírico

Rezo a la Diosa

El Tarot es más un arte que una ciencia, espero que mi visión de la Papesse o Suma Sacerdotisa te ayude en tu creatividad y en tu andar.

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Tarot – Le Bateleur o El Mago

Esta es la segunda entrega del estudio de los arcanos del Tarot del Blog El Peregrino, espero que sea de tu agrado e interés.

El primer arcano mayor numerado que encontramos en el Tarot es Le Bateleur o El Mago. Es el arcano número uno, el principio, la mónada de la que emanará toda la serie del Tarot. El uno nos conecta con el principio divino, el poder masculino irradiador, la acción primordial, el verbo creador. El vasto camino se encuentra delante de esta carta iniciadora, es la primera puerta del pasaje a la iluminación. Su presencia nos llena de energía y entusiasmo por los objetivos a cumplir.

En numerología el uno se asocia con el Ego, la independencia, la creatividad y el inicio de un proyecto. En su lado negativo se asocia con la agresividad para mantener la independencia y la manipulación a través del dominio. La tozudez y una concepción del mundo inamovible también pueden ser asociadas al uno invertido.

Todo viaje se inicia con un primer paso, y El Mago representa ese paso. Un objetivo definido, una voluntad de cumplimiento y finalmente un principio de movimiento. Pero algo en el dibujo desmiente la acción inicial: Le Bateleur está mirando a la izquierda, signo de pasividad y reflexión. Ya no nos encontramos con el Loco avanzando hacia lo desconocido  sino con alguien que estudia el mundo para emprender, en un futuro cercano, su acción en él.

El protagonista de esta carta es aparentemente un joven de pie detrás de una mesa con una serie de artilugios que ostenta una pequeña vara en su mano derecha y una moneda en la otra. Sus pies están firmemente clavados en el suelo mientras que su sombrero supera el borde superior de la carta. Pero hay varias cosas que nos llaman la atención de este joven. Su pelo es blanco, sinónimo de sabiduría que no va muy acorde con su edad, con unos rizos de oro al final que sugiere influencia divina en su pensar. El sombrero de ala con forma de infinito, el cual sobresale de la viñeta nos confirma esa conexión con la divinidad, pero su mirada reflexiva hacia el borde izquierdo e inferior de la misma nos manifiesta un poder de acción sobre el mundo y no sobre las esferas superiores. El verde de las alas del sombrero nos anuncia pensamiento creativo, el rojo le suma pasión y el dorado nos habla de la inspiración divina.

En la mesa encontramos toda una serie de juguetes con los que el Prestidigitador –otro nombre para esta lámina- realiza sus obras. Los cuatro palos de los arcanos menores son representados por los distintos objetos. De las herramientas, hay una vara, cuatro monedas, un cubilete y un cuchillo dorados, los cuales son los que representan los cuatro palos de la baraja. El puñal de la mesa nos sugiere las espadas (intelecto), mientras que el cubilete de los dados nos connota las copas(emociones). Las monedas y los bastos los encontramos en la moneda y la varita de sus manos. Con esta información sabemos que el mago tiene a su disposición todas las herramientas de la gnosis para enfrentarse a un mundo que pretende sortear y para ello reflexiona y planifica. Ya no se trata de un Loco que fluye con el Tao, sino de un joven que, sin confiar plenamente en lo alto sino en sí mismo, se prepara para emprender la acción. Pero en la mesa también encontramos los dados y el cubilete, que nos sugieren tanto algo lúdico como también el factor azar en contra del factor Destino. El mago se cree en posesión del poder para modificar su propia historia y juega a los dados con los dioses para reafirmar su presencia en el mundo. Usa las herramientas que posee para crear su magia, por eso se le llama a veces El Ilusionista, porque la magia que hace no es magia real sino trucos de feria con los que sorprende a los espectadores.

La varita que posee el Mago nos trae reminiscencias del Loco y nos lo relaciona también con el ermitaño así como por extensión con la Emperatriz, el Emperador, El Sumo Sacerdote y El Mundo. Pero la relación que me interesa ahora es la del Loco, que a parte de su cayado posee un fardo. Como sugirió Marta en un comentario del post anterior el fardo que El Mago posee sobre la mesa de donde han salido todas sus herramientas podría ser el mismo fardo que El Loco carga en su vagar. El color del fardo del Mago es amarillo-dorado, color divino, mientras que el del Loco es color carne. Podemos entender que las herramientas que para el Mago son la clave para entender el Mundo y la divinidad, para el Loco sólo eran herramientas mundanas que lo alejaban de su visión divina. En la mesa aparece un cascabel rojo, residuo también del Loco, que junto a los dados aun nos recuerda que esta lámina no está exenta de un espíritu lúdico, incluso burlón. El Mago es un jugador, y juega con su audiencia. Como el alquimista mezcla sus ingredientes en el atanor, el Mago mezcla las monedas (terrenal) y los bastos (espiritual) buscando la manera de enlazarlos. Está a punto de emprender su viaje, sólo le falta acabar su fórmula.

Aunque la figura del Mago está de frente a nosotros con el cuerpo girado ligeramente hacia la derecha –lado de la acción de las láminas- su rostro mira a la izquierda en una alusión a la reflexión antes de la acción.

Los colores del vestido del protagonista nos sugieren una dualidad incipiente que nos aproxima a la Sacerdotisa o arcano número dos. Como el arlequín pero con los colores rojo y azul divide su vestido, a mitad de camino entre lo espiritual y la pasión mundana. Las segundas mangas son de color oro, denotando que sus acciones están guiadas por la divinidad, aunque el Mago no parece desear verla en su magnificencia esotérica sino en la creación del mundo.

El suelo dorado que pisa el Mago es un suelo fértil con plantas que anuncian abundancia y creatividad, me llama la atención la planta justo debajo del protagonista, que se asemeja ligeramente a la vagina, símbolo máximo de la creación terrenal, el cual también nos acerca al segundo arcano y al tercer, La Sacerdotisa y La Emperatriz.

No parece que hubiera ninguna relación entre la cultura europea con la Maya deseo sacar a coalición el significado del Kin del Mago según Argüelles: Voluntad alineada con lo divino, shaman, el que ve en la noche y conocimiento del corazón. En su aspecto negativo para trabajar o transformarse implica lo contrario, problemas de integridad, no alineación con la voluntad divina, etc. Para realizar la transformación nos habla de necesidad de conocimiento interior, transparencia para dejar que el fluir divino y la magia surjan naturalmente, sin necesidad de crearla mediante la acción humana.

Cuando el Mago aparece en una tirada sé que un nuevo camino empieza ante los pies del consultante, un nuevo camino lleno de nuevos estímulos para la creatividad, un camino que ha sido planificado –no necesariamente conscientemente- para avanzar en un proyecto para la satisfacción personal a través de ayudar a la gente en algún aspecto. Nos habla de voluntad, de entusiasmo por la nueva vía, de un posible cambio de pensamiento. Abandono de viejas ideas, fuerza para emprender un negocio, el Mago abre ilusionado nuevas sendas de conocimiento, es un iniciador y un sabio.

Pero todo arcano tiene un lado invertido u oscuro. En el caso del Mago podemos preguntarnos por problemas de voluntad, miedos, infertilidad de ideas, manipulación sentimental o mental. Se trata de una advertencia hacia un egoísmo incipiente, una posible creación de proyecto sin tener suficientemente estudiado el entorno, un autocontrol castrante.

Espero que esta segunda entrega sobre el Tarot sea de tu agrado. Toma sólo lo que resuene contigo y desecha lo demás, porque la gran variedad de interpretaciones de los arcanos depende del número de lectores. Si ya eres lector espero que te haya sido de alguna ayuda, y si no lo eres espero que te animes a empezar este extraño e intenso viaje al autoconocimiento a través de las láminas del Tarot de Marsella.

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